Misiones

En Hechos 1:8 Jesús nos habla de cuatro lugares donde debemos ser testigos: en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta los lugares mas lejanos del mundo. En Jerusalén Es la ciudad donde estaban los discípulos cuando recibieron la orden.

Fue el escenario de los principales acontecimientos del cristianismo. Allí Jesús realizó gran parte de su ministerio, murió y resucitó y dio la Gran Comisión a sus discípulos. Nuestra Jerusalén es la ciudad donde vivimos, donde nos reunimos como iglesia y recibimos las bendiciones de Dios. Por lo tanto debemos ser testigos en nuestra ciudad: en el trabajo, en la escuela, en o con nuestros vecinos, en la calle; hablando de Cristo, dando algún folleto, invitando a las personas a ir a la iglesia, etc.

En Judea Era la provincia que tenía a Jerusalén por capital. Cuando Cristo dice que debemos ser testigos en toda Judea, nos indica que debemos evangelizar en nuestro estado.

En Samaria Samaria era una región algo más distante y con una población heterogénea. Nuestra Samaria es nuestro país. Por lo tanto, debemos ser testigos de lo que Cristo hizo y está haciendo por todo nuestro país.

Hasta lo último de la tierra Jesús quiere que seamos testigos en todas las naciones de la tierra. La voluntad de Dios es establecer su reino en todas las tribus, pueblos, lenguas y naciones (Ap. 5:9). Por lo tanto, debemos recordar esta visión, pues somos instrumentos de Dios para esta tarea.

Algunos piensan que la iglesia debe alcanzar solamente a su colonia con el mensaje del evangelio. Pero ¡Cuánto necesitamos ampliar la visión! ¡Cuánto necesitamos que la mano de Dios abra nuestros ojos, para ver la tarea que está delante de nosotros! La voluntad de Dios es que la iglesia sea testigo de Cristo al mismo tiempo en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Algunos piensan quedarse en su ciudad para después evangelizar en el resto del mundo. Eso es desobedecer una orden que Cristo nos dio. ¡Debemos evangelizar en cuatro lugares a la vez! Debemos ser testigos en nuestra colonia, nuestra ciudad, nuestro país y en todo el mundo al mismo tiempo. Este es el llamado de Dios para cada uno de nosotros. Nuestra misión debe ser el mundo. Debemos hacer todo lo posible para que el mundo oiga el mensaje de las buenas noticias de parte de Dios. ¿Cuál es tu parte?